Había leído el mismo párrafo una y otra vez y era incapaz de concentrarme.
Mark jooning había matado ya demasiadas veces al mismo capo y por enésima vez pasé mi mirada por el texto pero no procesaba la información, así que dejé el libro sobre la mesita del salón y me tapé un poco más con la manta.
En una discusión conmigo misma sobre si encendía la calefacción o no, miré hacía la ventana diciéndome que Octubre era demasiado pronto para hacerlo pero mi cuerpo no pensaba igual, estaba helada.
Así que volví a arrebujarme en la manta maldiciendo el tiempo y la falta de pelas para llenar el depósito del gasoil.
Fue entonces cuando ocurrió, no sé si fue el chico que anunciaba los yogures en la tele, que por cierto dejo encendida pero sin volumen para que me haga compañía.
Me acordé de él, de su sonrisa de dientes blancos y labios carnosos, de sus enormes ojos verdes, de sus manos…
Lo amé. Lo amé como se ama a los diecisiete, con pasión ,con desenfreno, pero también como la mujer que él sabía que había en mí.
Lo amé tanto que hasta dolía, le amé tanto que renuncié a él, a nosotros.
¿Se puede amar tanto a alguien y desaparecer de su vida?, yo lo hice.
Mil veces me arrepentí de ello y mil veces me convencí de que era lo mejor.
Él y su vida, él y nuestra vida. Dos mundos paralelos, enfrentados, diferentes.
Un día me fui, lo dejé todo, por temor a que le hicieran daño, a que le chantajearan, a que él sufriera.
Han pasado mil años desde entonces, a veces pienso en él como hoy, de pasada, deseando volver atrás, tener la suficiente fuerza y enfrentarme al mundo, pero ya no es posible.
En mi vida ha habido otros hombres desde entonces, hombres a los que quise y a veces hasta amé, pero nunca como lo amé a él.
Quizás algún día encuentre esa sensación otra vez, sensación de pertenecer a alguien hasta el punto de ser una sola persona, libre pero mitad de un todo indescriptible, de una nada inimitable. Quizás ya lo he encontrado.
Mientras espero me quedan sus recuerdos en los que me sumerjo de vez en cuando, me queda su sonrisa, su aliento, su abrazo en mis noches solitarias, su mirada cómplice mientras escuchábamos a Victor Jara o a Serrat frente al fuego, sus caricias, sus besos… soy feliz así .
Y tendiéndole una mano imaginaria, sigo caminado por las calles.
viernes 21 de agosto de 2009
lunes 17 de agosto de 2009
Por las calles
Hace tiempo que me planteo muchas cosas, incógnitas de la vida, donde nada es o blanco o negro y me he percatado de la gran gama de matices grises que existen.
Cada cual con su película, a su forma y modo, plantea tantas disyuntivas que sería totalmente imposible un único pensamiento.
Hoy llueve... desgracia para algunos, bendición para otros, la misma situación pero con distinta respuesta.
Es algo impresionante el ser humano, imprevisible en sus actuaciones y demasiado terco para dejarse convencer.
Cómo echo de menos aquellas grandes incógnitas de la vida. Qué me pongo hoy?, Dónde vamos esta tarde?, o la mejor de todas A qué jugamos?, esos eran todos nuestros problemas en una etapa en la que llegabas a casa y mamá te tenía puesta la comida en la mesa y que a grito por la ventana te hacía subir las escaleras de cuatro en cuatro, porque la hora de la comida era sagrada y se hacía en familia, mientras se veía el parte, ( que en mi casa se llamaba así), en la tele, blanco y negro claro.
Misma situación, distinta respuesta.Hoy cada cual, come a una hora, se ven los simpson y padre de familia, pobre de ti si lo que has preparado no es del agrado de todo el mundo, porque acabarán comiendo cada uno un menú distinto.
No se te ocurra decir ni mú por la ventana, que eso es de horteras y para que narices está el móvil.¿Cómo ha cambiado todo!, o es que percibimos los actos de forma diferente?
Pues a mi entender, ni todo es blanco ni negro sino todo lo contrario.
El ser humano evoluciona y todos deseamos lo mejor para los nuestros.
Intentamos proporcionar todo aquellos que nos faltó, pero a que precio.
Espero no perder demasiadas cosas en el camino y poder seguir junto a la gente que quiero paseando por las calles.
Cada cual con su película, a su forma y modo, plantea tantas disyuntivas que sería totalmente imposible un único pensamiento.
Hoy llueve... desgracia para algunos, bendición para otros, la misma situación pero con distinta respuesta.
Es algo impresionante el ser humano, imprevisible en sus actuaciones y demasiado terco para dejarse convencer.
Cómo echo de menos aquellas grandes incógnitas de la vida. Qué me pongo hoy?, Dónde vamos esta tarde?, o la mejor de todas A qué jugamos?, esos eran todos nuestros problemas en una etapa en la que llegabas a casa y mamá te tenía puesta la comida en la mesa y que a grito por la ventana te hacía subir las escaleras de cuatro en cuatro, porque la hora de la comida era sagrada y se hacía en familia, mientras se veía el parte, ( que en mi casa se llamaba así), en la tele, blanco y negro claro.
Misma situación, distinta respuesta.Hoy cada cual, come a una hora, se ven los simpson y padre de familia, pobre de ti si lo que has preparado no es del agrado de todo el mundo, porque acabarán comiendo cada uno un menú distinto.
No se te ocurra decir ni mú por la ventana, que eso es de horteras y para que narices está el móvil.¿Cómo ha cambiado todo!, o es que percibimos los actos de forma diferente?
Pues a mi entender, ni todo es blanco ni negro sino todo lo contrario.
El ser humano evoluciona y todos deseamos lo mejor para los nuestros.
Intentamos proporcionar todo aquellos que nos faltó, pero a que precio.
Espero no perder demasiadas cosas en el camino y poder seguir junto a la gente que quiero paseando por las calles.
miércoles 12 de agosto de 2009
Por las calles
HOY HA SIDO UN DÍA CORRIENTE, EN UN MUNDO CORRIENTE Y CON PENSAMIENTOS CORRIENTES...
PERO ÉL HA COGIDO MI MANO, HA BESADO MI ROSTRO Y HA SUSURRADO " TE QUIERO" EN MI OÍDO.
PALABRAS CORRIENTES, SENCILLAS, NORMALES...PALABRAS QUE AÚN RESUENAN MIENTRAS ESCRIBO.
SU PREGUNTA ME HA DEJADO SORPRENDIDA, ¿ ME AÑORAS?.
HE PENSADO MUCHO EN ELLO, SI ME PLANTEO LA AÑORANZA, ¿QUIÉN ME DICE QUE NO AÑORARÉ NADA MÁS?, NO PUEDO PERMITÍRMELO, NO PUEDO PENSAR, NO QUIERO SUFRIR...
ME GUSTA SENTIR QUE SOY IMPORTANTE, PERO, ¿ HASTA QUE PUNTO QUIERO SERLO PARA ÉL?.
SOY FELIZ, EN MI INTERIOR SÉ QUE LO SOY,SÉ QUE HE TENIDO SUERTE, MUCHA SUERTE.
LA VIDA ME SONRIE, ¿QUÉ MÁS PUEDO PEDIR?.
SUENA EL TELÉFONO, CONTESTO CON DEJADEZ, PERO UNA SONRISA ILUMINA MI ROSTRO, ES ÉL...
HOY CAMINAREMOS TAMBIÉN POR LAS CALLES.
PERO ÉL HA COGIDO MI MANO, HA BESADO MI ROSTRO Y HA SUSURRADO " TE QUIERO" EN MI OÍDO.
PALABRAS CORRIENTES, SENCILLAS, NORMALES...PALABRAS QUE AÚN RESUENAN MIENTRAS ESCRIBO.
SU PREGUNTA ME HA DEJADO SORPRENDIDA, ¿ ME AÑORAS?.
HE PENSADO MUCHO EN ELLO, SI ME PLANTEO LA AÑORANZA, ¿QUIÉN ME DICE QUE NO AÑORARÉ NADA MÁS?, NO PUEDO PERMITÍRMELO, NO PUEDO PENSAR, NO QUIERO SUFRIR...
ME GUSTA SENTIR QUE SOY IMPORTANTE, PERO, ¿ HASTA QUE PUNTO QUIERO SERLO PARA ÉL?.
SOY FELIZ, EN MI INTERIOR SÉ QUE LO SOY,SÉ QUE HE TENIDO SUERTE, MUCHA SUERTE.
LA VIDA ME SONRIE, ¿QUÉ MÁS PUEDO PEDIR?.
SUENA EL TELÉFONO, CONTESTO CON DEJADEZ, PERO UNA SONRISA ILUMINA MI ROSTRO, ES ÉL...
HOY CAMINAREMOS TAMBIÉN POR LAS CALLES.
miércoles 5 de agosto de 2009
POR LAS CALLES
Había amanecido un día triste y gris, frío de narices, con una lluvia fina que calaba el alma.
No eran más de las cinco y todavía quedaban algunas farolas encendidas que daban la bienvenida a los nuevos transeúntes y despedían a algunos trasnochadores del jueves.
Les envidié mientras andaba a paso rápido camino del metro, me hubiera cambiado por ellos sin dudarlo un minuto, pero suspiré y seguí caminando.
Hoy iva a ser un día enloquecedor, tenía varias reuniones con los diferentes departamentos y aunque la calefacción de la oficina llevaba dos días estropeada, los de mantenimiento se hacían los locos.
En el andén las mismas caras dormidas de todos los días, los mismos bostezos y alguna cabezadita recostados en los pilares.
De pronto él... él y su sonrisa, él y sus ojos verdes, él y su traje de corte impecable y abrigo de firma, él simplemente él.
Bajé la cara consciente de su mirada y sonreí levemente.Dios que guapo era; no era un guapo al uso, pero era terriblemente atractivo .
Me llamé cobarde otra vez más y le llamé cobarde a él por no abordarme, preguntarme mi nombre, mi número de teléfono y hasta la marca de mi perfume.
En mi cabeza historias sobre amores anónimos, amores que no se tocan, no se besan, pero que respiran al unísono, piensan igual y hasta es posible que tengan las mismas inquietudes.
Un rápido vistazo otra vez a esa forma de sonreir que me volvía loca.
Las puertas del vagón se abrieron perezosas y me senté en la parte derecha suplicando en silencio que él lo hiciera a mi lado, pero una chica con unas rastas impresionantes se adelantó y él dirigió sus pasos al banco de enfrente.
Deseé que la rastafaria se bajara enseguida, pero estábamos llegando a Tirso de Molina y la tía tenía la desfachatez de no moverse.
Me levanté despacio, intentando que el momento durara un segundo más y maldecí la puerta cuando se abrió.
Salí intentando no girarme pero fue imposible y volví a mirar su cara, su sonrisa y sus ojos verdes.
Otra vez me dije que mañana me armaría de valor y le hablaría, no puede ser tan difícil, un simple hola, o ¿qué hora tienes?.
Todos los días lo mismo, un gran ritual, vestirme para él, perfumarme para él, maquillarme para él. Bajarme en Tirso , aunque la estación anterior me queda mas cerca del curro, pero así ando un poco me digo, intentando convencerme de que no estoy loca perdida.
Y sabiendo que el lunes haré lo mismo porque mañana es sábado y él no coge el metro, sigo caminando por las calles.
No eran más de las cinco y todavía quedaban algunas farolas encendidas que daban la bienvenida a los nuevos transeúntes y despedían a algunos trasnochadores del jueves.
Les envidié mientras andaba a paso rápido camino del metro, me hubiera cambiado por ellos sin dudarlo un minuto, pero suspiré y seguí caminando.
Hoy iva a ser un día enloquecedor, tenía varias reuniones con los diferentes departamentos y aunque la calefacción de la oficina llevaba dos días estropeada, los de mantenimiento se hacían los locos.
En el andén las mismas caras dormidas de todos los días, los mismos bostezos y alguna cabezadita recostados en los pilares.
De pronto él... él y su sonrisa, él y sus ojos verdes, él y su traje de corte impecable y abrigo de firma, él simplemente él.
Bajé la cara consciente de su mirada y sonreí levemente.Dios que guapo era; no era un guapo al uso, pero era terriblemente atractivo .
Me llamé cobarde otra vez más y le llamé cobarde a él por no abordarme, preguntarme mi nombre, mi número de teléfono y hasta la marca de mi perfume.
En mi cabeza historias sobre amores anónimos, amores que no se tocan, no se besan, pero que respiran al unísono, piensan igual y hasta es posible que tengan las mismas inquietudes.
Un rápido vistazo otra vez a esa forma de sonreir que me volvía loca.
Las puertas del vagón se abrieron perezosas y me senté en la parte derecha suplicando en silencio que él lo hiciera a mi lado, pero una chica con unas rastas impresionantes se adelantó y él dirigió sus pasos al banco de enfrente.
Deseé que la rastafaria se bajara enseguida, pero estábamos llegando a Tirso de Molina y la tía tenía la desfachatez de no moverse.
Me levanté despacio, intentando que el momento durara un segundo más y maldecí la puerta cuando se abrió.
Salí intentando no girarme pero fue imposible y volví a mirar su cara, su sonrisa y sus ojos verdes.
Otra vez me dije que mañana me armaría de valor y le hablaría, no puede ser tan difícil, un simple hola, o ¿qué hora tienes?.
Todos los días lo mismo, un gran ritual, vestirme para él, perfumarme para él, maquillarme para él. Bajarme en Tirso , aunque la estación anterior me queda mas cerca del curro, pero así ando un poco me digo, intentando convencerme de que no estoy loca perdida.
Y sabiendo que el lunes haré lo mismo porque mañana es sábado y él no coge el metro, sigo caminando por las calles.
lunes 3 de agosto de 2009
Salón de belleza
Unos días de desconexión no vienen mal y yo me he tomado unos pocos. El Sábado tenía una boda en Málaga y ya sabeis el caos de estos eventos.
En otro post ya hablaremos largo y tendido sobre este tipo de ceremonia.
Bueno pues a lo que ívamos. Como quería estar más o menos decente dentro de que a estas alturas de mi vida no creo en ciertos milagros, decidí dedicarme un completo de belleza.
Buscando por aquí y por allá, encontré un salón que se llama Babel y está en la calle Bilbao de Ávila capial.
Si tuviera que dar una nota a este establecimiento le pondría un 9 y no le doy un 10 porque estoy convencida de que siempre se puede mejorar algo.
Me reciben Julia y Esther, dos chicas jóvenes que te tratan como si fueras amiga suya de toda la vida, te preguntan el nombre y se dirigen a ti con él.
Mientras una me hace la limpieza de cutis y el tratamiento para las arruguillas, la otra manicura y pedicura.
Hablamos de mil cosas, quieren seguir haciendo cursos para estar a la última cosa que me parece perfecta.
Un total de dos horas en sus manos a un precio superasequible y saliendo con la certeza de que volveremos a vernos.
Leticia otra de las chicas espera en recepción, me cuenta que ya empieza las vacaciones.
Todos deberíamos regalarnos un tratamiento de vez en cuando, no ya para sentirnos guapas si no para sentirnos mejor.
Os recomiendo a todos que os dediquéis un rato para poder descansar del día a día, total un bañito con sales nos lo podemos permitir todos no?
En otro post ya hablaremos largo y tendido sobre este tipo de ceremonia.
Bueno pues a lo que ívamos. Como quería estar más o menos decente dentro de que a estas alturas de mi vida no creo en ciertos milagros, decidí dedicarme un completo de belleza.
Buscando por aquí y por allá, encontré un salón que se llama Babel y está en la calle Bilbao de Ávila capial.
Si tuviera que dar una nota a este establecimiento le pondría un 9 y no le doy un 10 porque estoy convencida de que siempre se puede mejorar algo.
Me reciben Julia y Esther, dos chicas jóvenes que te tratan como si fueras amiga suya de toda la vida, te preguntan el nombre y se dirigen a ti con él.
Mientras una me hace la limpieza de cutis y el tratamiento para las arruguillas, la otra manicura y pedicura.
Hablamos de mil cosas, quieren seguir haciendo cursos para estar a la última cosa que me parece perfecta.
Un total de dos horas en sus manos a un precio superasequible y saliendo con la certeza de que volveremos a vernos.
Leticia otra de las chicas espera en recepción, me cuenta que ya empieza las vacaciones.
Todos deberíamos regalarnos un tratamiento de vez en cuando, no ya para sentirnos guapas si no para sentirnos mejor.
Os recomiendo a todos que os dediquéis un rato para poder descansar del día a día, total un bañito con sales nos lo podemos permitir todos no?
martes 28 de julio de 2009
DESCONEXIÓN
Hoy es un día de esos que estás ploffffff, se que muchos de vosotros sabéis de que hablo.
No te apetece hacer nada y lo que más anhelas es estar todo el día tumbado en el sofá.
Pero claro cada cual tiene sus obligaciones, casa, hijos, trabajo y muchas cosas más. Es necesario buscar el botón de "off" y pulsarlo de vez en cuando.
Desconectar de todo y dedicarse un rato si es posible a vaguear. Hoy es uno de esos días quiero vaguear lo que me sea posible, que todo el mundo en general pase de mí.
Hijos y maridos prepararos la comida vosotros, recogeros vuestra ropa. Jefe preárate tú la reunión esa tan importante y déjame en paz.
Quiero vivir, tampoco es pedir tanto verdad?. Besos.
No te apetece hacer nada y lo que más anhelas es estar todo el día tumbado en el sofá.
Pero claro cada cual tiene sus obligaciones, casa, hijos, trabajo y muchas cosas más. Es necesario buscar el botón de "off" y pulsarlo de vez en cuando.
Desconectar de todo y dedicarse un rato si es posible a vaguear. Hoy es uno de esos días quiero vaguear lo que me sea posible, que todo el mundo en general pase de mí.
Hijos y maridos prepararos la comida vosotros, recogeros vuestra ropa. Jefe preárate tú la reunión esa tan importante y déjame en paz.
Quiero vivir, tampoco es pedir tanto verdad?. Besos.
lunes 27 de julio de 2009
POR LAS CALLES
Amanece un nuevo día.
Día triste, muy frío y ha debido de nevar por la noche porque las calles presentan un blanco manto, que hará las delicias de los niños y cabrearán sobradamente a los conductores y viandantes.
Doy un suspiro de satisfacción, hoy es Domingo y no tengo que madrugar.
Así que media vuelta en mi gran cama vacía y me tapo hasta el cuello con el nórdico. Cierro los ojos y aparece él.
Es increible como la mente te transporta a mundos maravillosos, la mayoría de la veces nacidos de una irrealidad a la que nos aferramos con una fuerza descomunal para que la rutina nos abandone aunque sea por unos instantes.
En ese mi mundo irreal de los domingos por las mañanas y de la mayoría de días por las noches y al que entro sólo con cerrar los ojos, esta él.
Él y su alegría, sus ganas de vivir, sus sueños y esperanzas, él y sus besos, sus abrazos y esa forma tan divertida de lamerme la nariz.
Sus ensaladas gigantes con figuritas de tomate o zanahoria en forma de corazón y esa forma que tiene de untarse las tostadas y darme siempre un trozo.
Sus besos entre bocado y bocado, lamiendo de mis labios ese trocito de atún que pasa de su boca a la mía, mientras nuestras lenguas juegan.
Esa mirada cómplice que me desnuda sin tocarme, ojos de deseo que hacen que más de una vez abandonemos la cena durante muchos minutos, mientras nos abrazamos.
En mi mundo está él y por suerte también podemos caminar por las calles.
Día triste, muy frío y ha debido de nevar por la noche porque las calles presentan un blanco manto, que hará las delicias de los niños y cabrearán sobradamente a los conductores y viandantes.
Doy un suspiro de satisfacción, hoy es Domingo y no tengo que madrugar.
Así que media vuelta en mi gran cama vacía y me tapo hasta el cuello con el nórdico. Cierro los ojos y aparece él.
Es increible como la mente te transporta a mundos maravillosos, la mayoría de la veces nacidos de una irrealidad a la que nos aferramos con una fuerza descomunal para que la rutina nos abandone aunque sea por unos instantes.
En ese mi mundo irreal de los domingos por las mañanas y de la mayoría de días por las noches y al que entro sólo con cerrar los ojos, esta él.
Él y su alegría, sus ganas de vivir, sus sueños y esperanzas, él y sus besos, sus abrazos y esa forma tan divertida de lamerme la nariz.
Sus ensaladas gigantes con figuritas de tomate o zanahoria en forma de corazón y esa forma que tiene de untarse las tostadas y darme siempre un trozo.
Sus besos entre bocado y bocado, lamiendo de mis labios ese trocito de atún que pasa de su boca a la mía, mientras nuestras lenguas juegan.
Esa mirada cómplice que me desnuda sin tocarme, ojos de deseo que hacen que más de una vez abandonemos la cena durante muchos minutos, mientras nos abrazamos.
En mi mundo está él y por suerte también podemos caminar por las calles.
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